Misiones

Madrid: misioneros abren conversaciones de fe en cafés y en casa

Un matrimonio misionero en Madrid usa Meetup, cafés y un estudio bíblico en casa para hablar de fe con jóvenes; cinco ateos ya leen la Biblia con ellos.

Vista del río Manzanares con el Palacio Real y la catedral de la Almudena al fondo, desde el teleférico de Madrid (imagen ilustrativa, 2011)
Vista del río Manzanares con el Palacio Real y la catedral de la Almudena al fondo, desde el teleférico de Madrid (imagen ilustrativa, 2011) Foto: DXR / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0 · Créditos

En una cafetería junto al río, en Madrid, un grupo de personas se sienta a conversar sobre el sentido de la vida, la belleza o «qué es lo que va mal en el mundo». Nadie llega engañado: la convocatoria, publicada en una aplicación para organizar quedadas, avisa de que allí se habla de temas espirituales. Detrás de la iniciativa están Caleb y Carina Beaty, un matrimonio de misioneros que ha encontrado en los cafés, las apps y el salón de su casa una forma sencilla de hablar de Jesús con una generación que, en muchos casos, nunca ha conocido a un creyente.

La historia la ha contado la Junta de Misiones Internacionales (IMB) de los bautistas del sur de Estados Unidos, en un reportaje de Tessa Sanchez publicado el 15 de octubre y reproducido al día siguiente por Baptist Press.

Una quedada con preguntas de fondo

El punto de partida es Meetup, una web y aplicación muy popular entre quienes buscan grupos para conocer gente en persona. Según el reportaje, la descripción del grupo de los Beaty deja claro que allí se tratan temas espirituales, de modo que quienes acuden lo hacen sabiendo de qué se va a hablar.

Caleb explica que siempre lleva preparada una lista de preguntas que empiezan siendo muy amplias y se van estrechando: «Si existiera un Dios…», «¿Qué crees que piensan los cristianos sobre esto?», «¿Por qué crees que las religiones tienen perspectivas tan distintas?». El objetivo es llegar, en unos 45 minutos o una hora, a las grandes preguntas sobre la visión del mundo.

La mayoría de los asistentes son de Madrid, aunque también participan personas de otros países. Algunos días la conversación permite presentar el evangelio con claridad: la creación buena, la ruptura causada por el pecado y la salvación que Dios ofrece por medio de la muerte y la resurrección de Jesús. Otros días, reconoce Caleb, se trata más bien de «preevangelismo», de preparar el terreno.

Hay asistentes que llevan más de un año acudiendo y que van directamente al grano: «A ver, Caleb, ¿qué dice la Biblia sobre el sufrimiento?».

Curiosidad en una generación sin referentes

Según Caleb, España se ha secularizado con rapidez desde los años noventa y, pese a la presencia visible de templos y tradiciones religiosas, muchas personas desconocen lo esencial del mensaje cristiano. El matrimonio cuenta que una amiga sabía que Jesús había muerto, pero no había oído nunca que hubiera resucitado.

Carina describe sobre todo curiosidad entre los más jóvenes: «Para muchos de ellos, nunca han conocido a alguien que crea de verdad que Dios existe y que eso le cambie la vida». Algunos, añade, se quedan sorprendidos al escuchar que ellos creen en Dios.

El grupo ha crecido tanto que, según la IMB, ya hay lista de espera. Además, miembros de la iglesia a la que asisten los Beaty en Madrid han empezado a acudir para aprender a guiar este tipo de conversaciones, y el matrimonio organiza también actividades especiales en distintas épocas del año.

Del café al estudio bíblico en casa

El paso siguiente es más íntimo: un pequeño grupo de estudio bíblico en el piso de la familia. Según el reportaje, cinco jóvenes ateos que llegaron a través de Meetup participan ahora en ese estudio. Son estudiantes que, en plena época de exámenes, sacan tiempo para leer la Biblia y hacer preguntas.

Dos de ellos, a quienes la IMB llama Raphael y Santiago (algunos nombres se han cambiado por seguridad), llegaron por primera vez a una actividad de Acción de Gracias, donde escucharon a un creyente español de su edad contar cómo había llegado a la fe en Cristo. «Ojalá tuviéramos una fe como la vuestra», le dicen a menudo a Carina, aunque añaden que son «demasiado listos» para ser cristianos.

Eclesiastés, una puerta inesperada

Una de las anécdotas más llamativas ocurrió un día en que solo acudieron Santiago y otro joven. El grupo estaba leyendo el Evangelio de Lucas, pero ellos pidieron cambiar: querían leer «lo contrario» de los evangelios. Caleb, sintiéndose guiado por el Espíritu Santo, les propuso Eclesiastés y lo recorrió con ellos de principio a fin. Carina reconoce que al principio la propuesta la desconcertó: quería que leyeran sobre Jesús, «el protagonista».

La reacción de Santiago fue elocuente: le parecía casi «indignante» que un libro tan antiguo pareciera escrito ayer. Fue entonces cuando los dos jóvenes aceptaron las Biblias que el matrimonio llevaba tiempo ofreciéndoles. Al terminar Eclesiastés, Santiago preguntó qué leer después, y los Beaty le sugirieron Job.

Análisis: escuchar antes de responder

Esta historia no habla de grandes campañas ni de cifras espectaculares, sino de algo más modesto y quizá más duradero: crear espacios donde las preguntas se pueden hacer en voz alta. En un contexto en el que muchos jóvenes no tienen referencias cristianas cercanas, una mesa de café y una conversación honesta pueden ser el primer contacto real con la fe.

Llama la atención también el papel de los libros sapienciales. Eclesiastés y Job, que pocos elegirían como primera lectura para alguien que no cree, abordan sin rodeos el sinsentido, el sufrimiento y los límites humanos. Precisamente por eso conectan con quienes llegan con preguntas existenciales. El texto de Eclesiastés lo expresa así: Dios «ha puesto eternidad en el corazón» del ser humano.

Por último, el relato muestra una actitud que cualquier iglesia puede imitar: paciencia. Los propios misioneros reconocen que es un trabajo lento. Su oración es que la lectura de las Escrituras despierte algo más que curiosidad y lleve a un compromiso de seguir al Señor. Es, en el fondo, la invitación del apóstol Pedro a estar «siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros» (1 Pedro 3:15, RVR1960).

«Proclamamos a personas que nunca habíamos visto y a personas que el Señor ha puesto en nuestra vida durante años», resume Carina. «Él obrará como Él decida. Solo oramos para poder ser parte de eso».

Una tarea compartida

La experiencia de los Beaty se suma a la de otros misioneros que han elegido España como hogar, como los que compartieron su recorrido de Croacia a Ribadeo. Y coincide con un otoño de mucha actividad en las iglesias españolas, como el III Congreso «Hasta que Él venga» en Reus.

Puedes leer más historias de obra misionera en nuestra sección de Misiones.

Fuentes

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